domingo, julio 23, 2006

.pulsar.


Encontrar instantes que ayuden a las palabras describir magia de vuelos perpetuos suele ser el capricho de algún dios olvidadizo...

El silencio de ochenta y cuatro noches va dando forma a mi destierro del universo donde cada movimiento es una caricia que cobija y aleja todo este vacío de mierda que me absorbe y me silencia...

2 Comentarios:

Blogger Gonzalo Hernández Suárez dijo...

¿Ese mismo dios olvidadizo que alguna vez se acordó de una existencia disparatada? Y la hizo, por cierto, y por ese entonces sí tenía sueños desvariantes y no se entregaba libremente al regaloneo de las caricias de ensueño, cuando todo movimiento supone más de un esfuerzo de mierda.

Salud, compañero, y espero veros pronto en casa del elocuente vicario para juntos compartir, fraternalmente, algún horror nasal.

15:26  
Blogger F.C. dijo...

Si... es el dios que nos abandono en medio del silencio,
Es el dios que nos abandono cuando cegados permitimos a mas de una noche... a mas de un sol ilusionar nuestras emociones al creer perpetuidad en las miradas que nos iban obsequiando ciertas existencias mientras depositaban caricias, esas caricias de ensueño que alguna vez disfrutamos confiados en que por ellas podríamos transformar nuestros sueños en universos...

Al dios despreocupado mi hablar dirijo esta noche...
Puede que en medio de aquel desorden que nos destierra de tanto aroma la voz que aún lucha por perpetuar estos latidos lo re encante como para que no permita existan movimientos sin sombra cuando se tenga que caminar nuevamente por el olvido...

00:46  

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