.un día cada cien años.

El sentir que provoca el deseo es distinto a otras noches, y es que el deseo de hablar no me abraza con la intensidad de casi siempre… los cigarros son insuficientes y el tiempo se va desgastando mientras sigue el ritmo que queda luego de secar un trío de cañas en la mesa de siempre, a la izquierda de un último peldaño, en un rincón de poca luz.
Y han ido transcurriendo los días desde que comenzó la vida de este espacio que ha permitido fotografiar momentos de forma algo difusa, instancias que le van dando forma a las noches sin forma…
La vida es de color azulado y a medida que nos vamos sumergiendo el color se va intensificando al punto de quedar transparente.
Espacio para no olvidar.

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